Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad tal y como las conocemos, producen violencia.

-Beatriz Preciado-

domingo, 3 de noviembre de 2013

Bajé la guardia




El heteropatriarcado es perveso y, cuando ve una rendija de vulnerabilidad, te coloca en su sitio. Pero yo abro los ojos, y actúoBajé la guardia. Ha sido cosa de unos meses, pero la bajé. He aprendido a que no se puede hacer eso. El heteropatriarcado es perveso y, en cuanto ve una rendija de vulnerabilidad, te coloca en su sitio. Así, llevo unos meses, sin apenas vivir por el tema del trabajo y formación. Meses que han sido  de gran desgaste físico, psíquico y emocional y falta de tiempo para mi autocuidado y el de la gente a la que quiero. Tiempo en el que me he sentido sola, culpable y, en muchos momentos, abusada. Sola porque no sé por qué no quiero ver a quién me valora y me aprecia, me acompaña y me cuida. Culpable, porque no llego. Abusada porque me han faltado llamadas, visitas, quedadas, momentos en los que hubiera un hola, ¿qué tal? seguido de un silencio q demostrara que, de verdad, importaba yo, que la gente no venía a mí solo por mi rol de cuidadora y a cuidarse. Sin casi tiempo, las pocas conversaciones que he tenido  de gente allegada han sido para pedirme que les echara una mano o para contarme todas  sus historias, e incluso sus desgracias. Han asumido que yo soy perfecta, que me va estupendo. Han puesto en mí un discurso que nada tiene que ver conmigo y además, yo tengo que cumplirlo. Claro, ¡¡cómo no me quejo!! Y sí, han abusado porque en esas conversaciones yo esperaba que también me dejaran un espacio para mí, pero no lo ha habido. Ahora hay gente molesta porque yo me rebelo ante el rol heteropatriarcal que no quiero que me impongan, ya que soy yo quien debe elegir si, en ese momento, quiero asumirlo  o no. También hay gente que sigue imponiendo sus puntos de vista y se queda tan ancha,  pero yo pongo límites, no puedo permitir este desgaste. Sin embargo, otra gente me ha guiñado el ojo porque sé que se ha dado cuenta y me ha tendido su mano. Yo soy persona y también requiero de unos cuidados.


Afortunadamente, si abro bien los ojos, descubro que a mi alrededor hay otra mucha gente que me aporta calor y que me brinda cuidados, sonrisas, charlas, regañinas, abrazos, silencios… y esos ¿qué tal? que tanto he añorado.

6 comentarios :

Gema Palomo Ramírez dijo...

A veces nos pasa, y es complejo darse cuenta...la corriente te lleva y el rol asignado nos cala tanto que incluso perdemos nuestra propia identidad. Es lógico que te sientas así...pero tienes buenas bases para protegerte de la perversidad patriarcal y ser tú misma, y pensar en tí¡ Animo corazón ¡ a mi me ha pasado algo similar estos dos meses en el curro, pero por otros motivos menos patriarcales ¡

Anónimo dijo...

¡Enhorabuena! Desde Entregrietas hemos decidido concederte la distinción Liebster Award. Más información en esta entrada: http://entregrietas.wordpress.com/2013/11/07/premio-liebster-award-para-entregrietas/

PizPi ReTa dijo...

Querida Gema, gracias por el apoyo que siempre me muestras. Y, a Entregrietas... gracias!!! Qué emoción!

Erika dijo...

Gracias por mostrar cómo TodAs nos agotamos, y a Gema por la lección de auto-compasión, que a sus dosis en nuestra pelea diaria aun es necesaria. En sororidad un abrazo

Erika dijo...

Gracias por estar ahí. Es como un abrazo en estos dias difíciles. Viva la sororidad!
La cosa es que me ha borrado todo al entrar así que resumo, y rezumo cabreo Jeje

PizPi ReTa dijo...

Erika, rezumo: que el cabreo no te agote, ni te detenga... somos batallón y estamos contigo. Viva la sororidad!!

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