Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad tal y como las conocemos, producen violencia.

-Beatriz Preciado-

domingo, 15 de junio de 2014

Graduaciones

El canon de belleza es uno de los protagonistas de las graduaciones.
Estoy recién llegada al mundo de las graduaciones escolares. Por no ir, no fui ni a mi graduación universitaria. Las circunstancias de la vida me han llevado a ver mis primeras graduaciones ahora.

Ahí estaban las chavalas y chavales de 2º de bachillerato. En breve, estaré presente en la de 4º de la E.S.O. Es curioso porque, casi un mes antes, ya estaban buscando qué ponerse para su graduación. Rápidamente deduje que si tenía que ir, tendría que ir vestida como en una boda. Yo voy a pocas bodas y cuando voy, no suelo llevar los vestidos que se estilan en dichos eventos o eso creo yo. Asi que pensé, ¿qué ponerme?  Me puse el último vestido que me puse en la última boda que asistí y me puse tacones, no muy altos y con plataforma (no sé utilizar de otro tipo y me siento ridícula cuando ando con otro tipo de tacón).

Me dispuse a llegar. Por supuesto, conduje con zapato plano y luego me cambié. Cuando llegué al evento, allí estaban ellas y ellos. Ellos con trajes y encorbatados, algunos llevaban pajarita. Pensé en lo ridículo que me parecía ver vestidos así a chavales de 18 años. Me sentía en un carnaval. Y, allí, estaban ellas con sus trajes de bodorrio, largos y cortos y, casi todas, con sus taconazos. Ahora se llevan unos taconazos que nos hacen muy, muy altas, pero patosas a la hora de andar y, a mi entender, ponen en riesgo la vida de las personas que los llevan y no voy a hablar de las consecuencias de su uso diario en nuestros pies y en nuestra espalda.

Ellas y ellos tratando de parecer mayores con su disfraz, Se disponían a escuchar sus nombres para recibir su ansiado diploma. El caso es que nadie debía haber pensado en la indumentaria de las chicas. Nada estaba preparado para ello: inmensas escaleras por recorrer, subir y bajar y la temida mesa que estaba entre la persona que entregaba el diploma y la persona que lo recibía. El peligro era caminar por todos esos obstáculos con esos taconazos  y, el siguiente riesgo estaba en que había que dar un beso a la persona que entregaba el diploma, asi que entre el corto de la falda y el tenerse que echar para adelante para poder besar a la persona que daba el diploma y que se situaba detrás de la mesa… Se corría el riesgo de enseñar ¡las bragas!.


Nada cómodo, os lo digo yo, que no tenía que hacer tantas cosas y también llevaba vestido y tacón. El caso es que hubo una víctima de todo aquello: una muchacha fue llamada para ser reconocida por uno de los mejores expedientes del curso y tuvo un tropiezo, cayó por las escaleras y hasta enseñó las bragas. 

2 comentarios :

Maribel dijo...

El otro dia viví esto con algo de extrañeza Paz. Iba yo andando por mi barrio y vi a una chavala de unos 21 años que aparentaba 40. Llevaba un vestido verde de seda y largo. Los pechos a punto de enseñar los pezones y un recogido de por lo menos 2 horas de peluqueria. Me sorprendió sobre todo la altura de sus tacones (no podia apenas andar) y lo primero que pensé divertida es que el cura se habria puesto las botas cuando la viese en la boda o comunion. Pero cual seria mi sorpresa cuando la orgullosa madre explicaba a los vecinos que venian de la.geaduacion de la niña. No sé si la chavala estaba cansada o qué, pero se la veía triste y taciturna y me dije que... si yo estuviese en su lugar, estaria exultante, feliz, orgullosa... No sé qué tienen que ver los logros académicos con el exceso de maquillaje y perfume, pero en fin... Supongo que las personas se van formando a lo largo de los años y ahora les toca vivir este momento como les dictan los cánones de comportamiento y sumisión... No lo juzgo, simplememente esque me quedé boquiabierta... Por cierto, el vestido precioso...

PizPi ReTa dijo...

A mí, la verdad, me encanta que una decida ponerse lo que le plazca y muestre su cuerpo, si le apetece, con orgullo. No me gusta que se piense que eso está siempre dirigido a miradas externas porque, en realidad, creo que una se viste para sí misma. El problema viene cuando una lo hace para ajustarse a los prototipos estéticos que considero insalubres, horribles, inalcanzables... El problema es que cuando una se viste o hace cualquier cosa diferente es señalada, enjuiciada, criticada...y, en definitiva, castigada. Después de años, de meternos en vena el tema de sumisión, a ver quién es la lista que se enfrenta a esto sin ver su autoestima tocada. Por eso, me molesta este modelo social de la mujer que considero violento e injusto.

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