A menudo, en los trabajos o grupos de amigos y amigas, existen discusiones. Cada persona tiene sus motivos, cada una tiene su propio mundo, sus razones, su propia verdad. Os contaré algo sobre esto:
En el trabajo, una reunión de departamento, casualmente solo hay mujeres, en ese momento el único hombre está de vacaciones. Empezamos a escuchar discusiones acaloradas, subidas del tono de voz, algún lloro… Mientras, resuenan los comentarios de mis compañeros, mofándose de ellas, con comentarios sexistas, machistas y menospreciando claramente al grupo reunido.
Unas horas después, en la comida, nos cuenta una implicada, que habían discutido por temas laborales y que ya lo habían solucionado, que se habían dicho las cosas a la cara, etc… Pero no acaba todo ahí. Algún iluminado, dice que lo que hacía falta en esa reunión para poner orden era un hombre, que las mujeres son muy complicadas y tienen muy mala idea y que por eso terminan discutiendo. Yo, asombrado, veo que asiente el 100% de los compañeros y compañeras, y se lamentan de que no estuviese el chico que estaba de vacaciones.

Texto de azlaElpuño
1 comentarios :
Gracias alzaElpuño por tu nuevo texto. Yo me pregunto ¿por qué cuestionar que esa discusión era negativa? Como parece que indica una de las involucradas estaban poniendo puntos en común. Normalmente, no nos extrañamos cuando en las reuniones una persona dice que algo se hace por sus "santos cojones". Fíjate, caso, en el que creo, que sí habría que intervenir, ya que reduce a cero la posibilidad de debate. Lo importante es dejar que la gente reflexione, cuestione, debata... No la imposición
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