Adentrándonos en el mundo de la funcionalidad diversa, siempre ha estado latente el tema de la sexualidad para las personas con capacidades diversas. El placer es algo que corre parejo con la vida. Por tanto, hay que visibilizar la realidad sexual de muchas personas que no pueden hacer pleno uso de este derecho y luchar contra el estigma social asociado a la sexualidad y a la condición de la diversidad funcional.

La falta de respeto, la obligación de hacer uso de nuestra sexualidad tal y como se establece que es lo normal, la falta de sensibilización, la falta de educación afectiva, la falta de educación sexual… nos ciega para ver que la(s) sexualidad(es) es tan plural y diversa como cada ser humano, para identificar y discernir entre el placer y el abuso, para potenciar nuestra autoestima y poder elegir una pareja y/o mantener relaciones sexuales.
Actualmente, es posible ver voces que gritan porque aparezca la figura profesional que se dedique a la asistencia sexual y yo, también grito, que incluyan la perspectiva de género, que las mujeres, independientemente de nuestras capacidades diversas, también tenemos deseo sexual y nos encanta placerear.
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