Me parece curioso que se hable, como se habla, de la acción
de Femen en el Congreso del día 9 de octubre. Me llama la atención que los
comentarios estén dirigidos a criticar a un grupo de mujeres que deciden hacer
uso de sus cuerpos, mostrándolos como acto reivindicativo en lugar de estar,
toda la ciudadanía, alarmada por la propuesta de ley de limitar los derechos y
la capacidad de decidir de las mujeres.

Parece que eso es lo escandaloso, que ellas hagan uso de su cuerpo de forma deliberada; ya que no nos
parece tan horrible que, día tras día, se utilicen los cuerpos de las mujeres
como objetos sexuales y violentados por
parte del sistema heteropatriarcal. Es ahí donde debe estar clave, la misoginia de nuestra derechona trata de impedir el derecho a hacer de nuestro cuerpo lo
que nos dé la gana como mujeres que somos y como cuerpo que tenemos. Sin
embargo, nadie señala que se use y se abuse del cuerpo de las mujeres y que se
nos muestre como cuerpos violables, manipulables y utilizables por los demás.
Mi cuerpo es mi primer campo de batalla. No lo vais a
convertir en mi cárcel. Nuestro cuerpo es nuestro y sobre él decidimos.
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