
Todas debemos ser así, iguales, sin libertad para elegir, sin diversidad. No cumplas años, amiga, que vas mal con las arrugas, eso no encaja en el modelo de belleza impuesto. Aunque, ojo, hay cremas antienvejecimiento. Tiene guasa la cosa porque si no envejeces es porque no vives, pero aún así se comercializan.
Y, es que de no vivir se trata, hínchate a pastillas adelgazantes y a cremas de todos los tipos que moldeen tu figura, pero ¿dónde las compras? ¡En la farmacia! Ahí tenemos a las empresas farmacéuticas que no sé si será por casualidad, pero llevado al extremo el tema de la belleza y, por ende, el del adelgazamiento, nos encontramos con los trastornos de conducta alimentarios. Y ¿cómo se cura a las personas que los padecen? Por lo general, a base de más productos farmacológicos. Por algo estamos las mujeres tan medicalizadas.