Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad tal y como las conocemos, producen violencia.

-Beatriz Preciado-

miércoles, 20 de febrero de 2013

Cuando el trabajo de las personas es infravalorado...


Otras economías son posibles


Un nuevo informe las políticas de recorte nos pone al corriente de que no solo sigue habiendo diferencias salariales entre mujeres y hombres, sino que aumentan con respecto a años anteriores. De hecho, por el mismo trabajo, las mujeres tienen que trabajar 82 días más que un hombre para recibir el mismo salario anual. 
 
A mí me preocupa. Pero tengo claro que a toda la sociedad debe importarle. Entre otras cosas, porque no se valora el trabajo de todas las personas por igual, lo que conlleva una serie de repercusiones sociales difíciles de sobrellevar y porque, una vez se precarizan las condiciones laborales femeninas, éstas se toman como referencia para precarizar también las masculinas.

Por ello, no olvidemos que el 22 de febrero es un día reivindicativo por la brecha de género salarial y que nos incumbe a todas las personas.

lunes, 18 de febrero de 2013

Imprescindibles



Vamos justas de tiempo, pero ahí va: el Museo Reina Sofía y el MUSAC (Museo Arte Contemporáneo de Castilla León) ponen en marcha un proyecto para los días 22 y 23 de febrero como continuación de la exposición Genealogías feministas en el arte español:1960-2010

Los actos empiezan el día 22  en el Reina Sofía. Y, concluyen, el 23, en el MUSAC, tras una serie de ponencias con una visita guiada con el Comisariado de la exposición. La asistencia es gratuita, hasta completar aforo. Se dispone de transporte para el traslado Madrid-León-Madrid. No olvidéis reservar plaza para el traslado enviando un correo electrónico a: programasculturales1@museoreinasofia.es

domingo, 17 de febrero de 2013

Castigo divino



No sé por qué nos extraña que las mujeres del Partido Popular no conozcan los negocios presuntamente turbios de sus maridos. No es que sean tontas, que no lo son; ni que sean más listas que nadie, sino que cumplen los mandatos de género que comúnmente se aceptan por la mayoría de la sociedad. Ejemplo de ello es que ellas se encargan de las tareas de los cuidados en mayor porcentaje que ellos, que reciben menor salario por el mismo empleo, que la pobreza cada día tiene más rostro femenino, que existe violencia de género… Estos mandatos son promovidos con más ahínco por el neoliberalismo y lo hacen en lo bueno y en lo malo.

Los mandatos de género promueven una mujer esposa, madre y cuidadora y, si no cumple estos roles, la castiga y tipifica como mala, puta, o cualquier adjetivo peyorativoLos mandatos de género promueven dos modelos de mujeres: las buenas y las malas. Las primeras  son las que son madres, hijas, esposas, novias… que se caracterizan por la subordinación, la obediencia, la maternidad, el respeto a la autoridad del biohombre; en la mitología están representadas por la Virgen María, las santas, la maternidad… Las malas son las putas, las que tienen pensamiento propio, las que se quieren, las lesbianas… es decir, las que se salen de la norma; las reflejan en la cultura a través de figuras como Eva, Pandora e incluso en María Magdalena que luego se reformó.

Nuestra moral en este sentido es más bien conservadora, poca escala de grises entendemos. Y la derecha política lo hace mucho más. De hecho, ¿recordáis un mitin en Valencia del PP en que las mujeres cantaban sobre lo buenas esposas, madres y amas de casa que eran? Pues evidentemente, esa ideología, la de la desigualdad, promueve un sistema que ahora las protege de toda culpa. No podemos olvidar lo abnegadas esposas que son y que en su casa solo manda su marido y Dios.

No es que defienda su conducta, ni justifico el tratamiento de tontas que reciben, pero hay que visibilizar que los mandatos de género comúnmente aceptados promueven este tipo de roles . Si esto no nos gusta, transgredámoslo. Todas saldremos ganando.

viernes, 15 de febrero de 2013

Imprescindibles

El próximo miércoles 20 de febrero, tendrá lugar, en la Casa Encendida de Madrid, una conferencia llamada Feminicidio y nuevas formas de guerra: representación mediática, ética y política. La entrada será gratuita y el acto estará coordinado por la Asociación de Mujeres de Guatemala.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Veto de caza



El amor es libre e imprevisible
Empecemos con típicos y tópicos. A una determinada edad, hay gente que aspira a casarse o es la gente que hay a su alrededor quien anima a hacerlo. Una vez se anuncia el ritual de casamiento, es normal escuchar como a alguien de la pareja se le dice: “ya te han pillado”, “estás perdidx”, “¿sabes dónde te metes?”, “se acabó lo bueno”. Y pienso que es normal, sobre todo, teniendo en cuenta la diferencia en el significado de la palabra patrimonio (tener bienes) y matrimonio (tener una relación contractual con vistas a tener descendencia). Hay otros múltiples ejemplos y seguro que son mejores. En fin, no me resulta extraño que haya personas que puedan pensar que amar es una atadura y  que limita su libertad.

Sin embargo, amar no es casarse, tampoco significa exclusividad, posesión, sufrimiento, dependencia, celos… No es algo estático, sino que varía y produce mil emociones que no siempre se experimentan de igual manera. No hay nadie que pueda colmar todos tus anhelos, deseos, necesidades y vacío que no seas tú mismx. No hay seres incompletos que requieran de otra persona para sentirse feliz y en plenitud.

No sé las palabras que definen el amor, porque es libre e imprevisible. Para mí, en el amor de pareja, amar es, desde la libertad, sentir, crear, abrirse a las experiencias de la otra persona y hacerse presente ante dicha persona; para ello, hay dos aspectos fundamentales: el cuidado y la escucha porque me permiten ser y enriquecerme en la relación con otro ser humano. Hasta ahora, el problema ha sido buscar un ideal de amor porque esto nos impide sentir y disfrutar lo que realmente está pasando.

lunes, 11 de febrero de 2013

Imprescindibles



El 14 y 15 de febrero tenemos cita con Dolores Juliano en el Espacio de Igualdad Hermanas Mirabal de Tetuán (Madrid). El día 14 tendrá lugar el seminario Los saberes de los grupos subalternos y el día 15, la conferencia La prostitución: el espejo oscuro.

domingo, 10 de febrero de 2013

¿Altruismo?



Cada día que pasa, veo más gente inmersa en grupos de lactancia. Voy al centro médico y observo un montón de carteles fomentando la lactancia materna. Por otro lado, también me encuentro madres que se sienten extrañas porque otras madres cuestionan su elección de haber decidido educar y alimentar a sus hijas e hijos de forma diferente. ¿A dónde vamos a llegar? ¡Qué sutil es el patriarcado! Ha encontrado, de nuevo, la forma de enfrentar a las mujeres para que nunca estemos unidas.

Amamantar o no es una elección de la madreAhora la lucha está entre las que son buenas y las que son malas madres. Y, la forma de decidir en qué bando estás, es fijándote en el tiempo que das de amamantar al o a la bebé. No puedes tener pensamiento propio, no puedes haber barajado tus opciones, no puedes decidir. Si amamantas eres buena madre; si no… todo el amor maternal, que desde el siglo XIX debemos tener, no lo tienes y, por tanto, eres mala madre y egoísta. Si ni siquiera se atiende a hechos como el que no te suba la leche o que la leche no sea rica en nutrientes para librarte del epíteto de mala madre, ¿cómo se va a considerar que no quieras dar de mamar porque has decidido alimentar de otra forma, o porque te duele horrores, o porque no quieres o porque te rompe los esquemas de tu vida?. Eres mala madre y ya está.

Sin embargo, yo no puedo parar de pensar que la opción es libre. Y quién elige libremente, ha optado por la opción correcta. Y que, las mujeres, a las que el sistema  considera “buenas madres”, deben tener en cuenta, a la hora de tomar tal decisión, que los seres humanos tenemos dientes por algo y que el sistema económico y social está obviando esta parte. De hecho, desde siempre, el sistema está tremendamente interesado en exaltar el sentimiento maternal femenino; para que ellas, y sólo ellas, sigan amparándose en su altruismo y se encarguen de los trabajos que no tienen cobertura social. 

Esto no es más que un intento de llamar la atención sobre cómo una de las reivindicaciones clásicas del feminismo, el tema de los cuidados para promover un cambio estructural, es utilizado por la misoginia para reforzar las estructuras de la desigualdad. Insisto, la opción es libre y abogo por la capacidad de decisión de cada persona.